domingo, 16 de abril de 2006
Las células del organismo humano, particularmente las células cerebrales, necesitan un continuo aprovisionamiento de energía. Ésta se libera, principalmente, de la glucosa transportada a las células por la sangre.
El plasma sanguíneo de una persona normal contiene 1 gramo de glucosa por litro de sangre. Es la glicemia normal aún después de una comida, más rica en carbohidratos; raramente excede los 1,5 gramos por litro.
¿Qué papel juega el hígado en la regulación de la glucosa?
Para responder esta pregunta es necesario recordar un hecho de anatomía humana y, en seguida, analizar varias observaciones efectuadas por científicos a lo largo del tiempo.
El hígado y la vesícula biliar están situados en la parte anterior derecha del abdomen y están conectados entre sí por conductos denominados vías biliares. A pesar de esta conexión y del hecho de que ambos desempeñan algunas funciones comunes, son en realidad órganos muy diferentes. El hígado, que tiene forma de cuña, es la fábrica de elementos químicos del organismo. Se trata de un órgano complejo que desempeña muchas funciones vitales, desde regular la cantidad de dichos elementos, hasta producir sustancias que intervienen en la coagulación de la sangre durante una hemorragia. Por otra parte, la vesícula biliar es una pequeña bolsa en forma de pera en donde se almacena la bilis (una secreción hepática que facilita la digestión de los alimentos).
El hígado es la víscera más voluminosa y, en algunos aspectos, el órgano más complejo del cuerpo humano. Una de sus principales funciones es descomponer las sustancias tóxicas absorbidas por el intestino o producidas en cualquier parte del organismo que elimina, como subproductos inocuos, por la bilis o la sangre. Los subproductos vertidos en la bilis pasan al intestino y son expulsados del cuerpo en las deposiciones. Los riñones filtran los subproductos vertidos en la sangre que serán expulsados en la orina
El hígado produce casi la mitad del colesterol del organismo; el resto proviene de los alimentos. Un 80 por ciento del colesterol producido por el hígado se utiliza para la formación de la bilis. El colesterol es una parte esencial de todas las membranas celulares y es necesario para la producción de ciertas hormonas, como los estrógenos, la testosterona y la adrenalina.
Además, el hígado transforma las sustancias que contienen los alimentos digeridos en proteínas, grasas e hidratos de carbono.
El azúcar se almacena en forma de glucógeno, que se descompone y pasa a la sangre en forma de glucosa si el organismo lo necesita, por ejemplo, cuando disminuye el valor normal de glucosa en la sangre
Otra de las funciones del hígado es la de fabricar (sintetizar) varios compuestos importantes, especialmente las proteínas, que el organismo utiliza para realizar diferentes funciones. Entre estos compuestos figuran también sustancias utilizadas en el proceso de coagulación de la sangre, que se denominan factores de coagulación.
El hígado recibe sangre tanto del intestino como del corazón. Pequeños capilares de la pared intestinal desembocan en la vena porta, la cual penetra en el hígado. Luego, la sangre circula a través de una red de pequeños canales internos, en el interior del hígado, donde se procesan los nutrientes digeridos y cualquier sustancia nociva. La arteria hepática lleva la sangre desde el corazón al hígado y aporta el oxígeno, el colesterol y otras sustancias que esta víscera procesa. Finalmente, la sangre procedente del intestino y la que proviene del corazón se mezclan y circulan nuevamente de vuelta al corazón a través de la vena hepática.
Las disfunciones del hígado se dividen en dos grupos: las causadas por la disfunción de las propias células hepáticas (como la cirrosis o la hepatitis) y las causadas por una obstrucción del flujo de bilis secretado por el hígado a través de las vías biliares (como los cálculos biliares o el cáncer).
LA EXPERIENCIA DE CLAUDE BERNARD EN 1885
Este científico francés aisló un hígado e hizo pasar una corriente de agua por la vena porta, recogiendo el líquido que salía por la vena hepática. Observó trazas de glucosa en el líquido recogido, pero éstas desaparecieron rápidamente. Se trataba de glucosa proveniente de la sangre de todos los capilares hepáticos. Cuando ya no aparecía glucosa, el hígado – se decía- estaba lavado.
Bernard dejó el hígado lavado, sin precauciones especiales en su laboratorio. Habiendo hecho la misma experiencia al día siguiente, constató de nuevo la presencia de glucosa en el líquido.
Para explicar estos resultados, Bernard sugirió que el hígado tenía una sustancia incorporada en sus tejidos, que denominó glucógeno; esta sustancia era la responsable de la aparición de glucosa. Cuando falta la glucosa en la sangre, el hígado hidroliza su glucógeno, para proporcionar glucosa; cuando se ingiere un exceso de carbohidratos, es posible que las células hepáticas se llenen de glucógeno.
El proceso de hidrólisis del glucógeno hepático, que produce moléculas de glucosa, se denomina GLUCOGENOLISIS
El proceso de deshidratación de “n” moléculas de glucosa para originar glucógeno se denomina GLUCOGÉNESIS
Regulación de la concentración sanguínea de azúcar: Insulina y glucagón
Más de un millón de pequeños racimos de células conocidas como islotes de Langerhans se encuentran dispersos por todo el páncreas. Alrededor del 70% de las células de estos islotes son células beta, que producen la hormona insulina. Las células alfa secretan la hormona glucagón. Tanto aquella como éste son proteínas.
La insulina ejerce una influencia generalizada sobre el metabolismo, pero su efecto principal es facilitar la absorción de glucosa en casi todo el cuerpo, especialmente en las células musculares y adiposas. Al estimular la absorción de glucosa de la sangre por las células, la insulina reduce la concentración sanguínea de ese carbohidrato. Las células son muy permeables a la glucosa y no necesitan insulina para tomarla de la sangre. Sin embargo, la insulina incrementa la cantidad de glucocinasa, una enzima que fosforila la glucosa dentro de los hepatocitos, de modo que ya no pueden salir de ellos por difusión. De ese modo, la insulina atrapa la glucosa. La hormona también estimula la glucogénesis (formación de glucógeno) y el almacenamiento de glucógeno dentro del hígado, así como la síntesis de proteínas y almacenamiento de grasas.
El glucagón antagoniza la acción de la insulina. Su principal efecto es incrementar la concentración de glucosa en la sangre por estímulo de la glucogenólisis (conversión de glucógeno a glucosa) dentro del hígado y de la gluconeogénesis (producción de glucosa a partir de otros nutrientes). El glucagón moviliza los ácidos rasos y aminoácidos junto con la glucosa.
El sistema insulina-glucagón es un poderoso mecanismo de acción rápida que permite mantener las concentraciones sanguíneas de glucosa dentro de límites muy estrechos. Las neuronas cerebrales son las células que más dependen de la presencia de una concentración adecuada de glucosa en la sangre, ya que no son capaces de utilizar otros nutrientes como combustible.
Regulación de la concentración de insulina y glucagón
La secreción de insulina y glucagón es controlada por la concentración de azúcar en la sangre. Después de una comida, cuando la concentración de glucosa aumenta como resultado de la absorción intestinal, las células beta son estimuladas para secretar una mayor cantidad de insulina. Luego, conforme las células extraen glucosa de la sangre empieza a descender; cuando cae debajo del nivel normal entre comidas, que es de unos 90 a 70 mg/100 ml de sangre, las células alfa de los islotes comienzan a secretar glucagón. La glucosa es movilizada desde los almacenes hepáticos, con lo cual la concentración se normaliza.
Comentarios
- Autor: Invitado
- Fecha: viernes, 23 de marzo de 2007
- Hora: 17:08
Muy bueno el atículo

- Autor: Invitado
- Fecha: domingo, 24 de junio de 2007
- Hora: 5:31
hola, oye sabes queria saber que pasó con la página de bioapuntes --- bucha porfa traten de arreglarla

es que era muy buena y me servia ene dale, gracias

- Autor: Invitado
- Fecha: lunes, 15 de octubre de 2007
- Hora: 20:44
- Autor: Manuel
- Fecha: martes, 19 de agosto de 2008
- Hora: 6:11
buen articulo pero me gustaria saber más de hormonas que participan en el control de la glucosa en vez de tanto acerca del hígado...
Igual tiene harto que ver
pero falta el cortisol, adrenalina, Hormona del crecimiento...
no se bien como afectan a la glucosa...
eso
gracias
